TORRES NAHARRO Y SU OBRA

Poco se sabe de la vida de Bartolomé de Torres Naharro, y muchas de las noticias que tradicionalmente se aceptan, se deducen de algunos pasajes de sus obras donde parece que alude a sucesos de su propia vida.
Propaladia

Nacido en la Torre de Miguel Sesmero, provincia de Badajoz en el penúltimo decenio del siglo XV, quizá en torno a 1485, es probable que estudiara en Salamanca, para desempeñar posteriormente funciones eclesiásticas en su diócesis natal.  A comienzos del siglo XVI, tras residir algún tiempo en Valencia, emprendió viaje a Italia, y tras sufrir un naufragio y un corto cautiverio por los piratas agarenos, llegó a Roma, donde dio a conocer sus obras durante el pontificado de León X.

Representó sus comedias en palacios cardenalicios, como el de Giulio de Medici, y el del también extremeño Bernardino de Carvajal, cardenal de la Santa Cruz en Jerusalén, con asistencia de importantes personalidades de la época. En 1517 abandonó Roma, para llegar a Nápoles, buscando la protección de la nobleza, dedicando a Fernando Dávalos, marques de Pescara y capitán general de la infantería española en Italia, la primera edición de la Propalladia, gran compendio de sus obras. A partir de esa fecha no sabemos ya apenas nada de su vida, aunque parece que pudo residir en Sevilla, falleciendo quizá hacia 1520 o 1530.

Torres Naharro ocupa un lugar fundamental en la historia de nuestro teatro, y ya en su época fue un reconocido autor dentro y fuera de España. Quizá su mayor aportación sea el haber formulado por vez primera unos principios de teoría teatral, en el célebre Prohemio de su Propalladia, más de medio siglo antes que otros dramaturgos como Lope de Vega.

En su obra, aparecen ya toda una serie de elementos dramáticos que adelantan el mundo de la comedia barroca, como la incorporación del tema del honor a la trama, las escenas de enredos y lances amorosos, la presencia de los criados envueltos en una acción segunda, reflejo y contrapunto de la acción principal y la utilización sistemática del verso que queda reconocido como principal marca artística de la comedia.

Escribió un total de nueve obras dramáticas, varias de ellas políglotas, que divide en comedias a noticia y a fantasía. A esta última definición, que integra las piezas de costumbres urbanas donde el principal motor es el amor, pertenece nuestra Comedia Aquilana, una obra de madurez que debió ser escrita hacia 1520, para ser representada en el contexto de la celebración de una boda.

Torres Naharro, perteneciendo a un ámbito eminentemente renacentista, revela ya en esta obra un dominio absoluto de la técnica teatral, construyendo una pieza divertida y a la vez evocadora, que es a la vez todo un alarde de uso conciso y expresivo del lenguaje. Un texto que fue un verdadero éxito en su época, y que a través de esta puesta en escena, vuelve a formar parte de nuestro repertorio clásico español.