EL AUTOR: ANDRÉS LAGUNA

 

Andrés Laguna nace en Segovia en torno a 1511, es hijo de padres conversos, y por tanto, cristiano nuevo. Este hecho, en la Castilla de comienzos del siglo XVI, supone ya un lastre, y un acicate que de algún modo determinan la vida entera de quien lo padece: un lastre porque los cristianos nuevos se vieron cada vez más acorralados en su patria, y un acicate porque esa misma rémora, al menos entre las minorías cultas, los hizo partidarios y perseguidores de unos ideales políticos, religiosos y culturales que en muchos casos coincidencon la base sustancial de lo que se ha dado en llamar el humanismo. De este modo, sin terminar aún su Bachillerato de Artes en Salamanca, Laguna se aleja de España a principios de los años treinta y, sufragado por la bonanza económica de su padre -médico en Segovia-, marcha a París para consolidar sus estudios de Letras y cursar Medicina. La capital francesa, cuna por entonces del humanismo médico y ciudad habitualmente visitada por los adalides del humanismo cristiano -especialmente Erasmo y Vives-, constituía un innegable foco de atracción para los españoles que querían formarse “a la europea”. En este ambiente de ebullición intelectual se formó Andrés Laguna, en un París cosmopolita y abierto donde recibió magisterios y tuvo tratos y amistades con los médicos más importantes del momento, y editó sus primeros trabajos.

Laguna regresa a España, a través de Lisboa a finales de 1535 o 1536, con una buena formación literaria y médica, con sus más que probables simpatías erasmistas y con ganas de acercarse a la Corte y probar suerte para asegurar su futuro profesional. Se ha hablado de una cátedra en la Universidad de Alcalá de Henares, o de un doctorado en Toledo, pero no tenemos documentos que lo demuestren.  La realidad es que este período de tiempo, hasta que sale de nuevo del país en 1539 hacia Inglaterra, es el momento más oscuro de la vida de nuestro médico.
En 1540, Laguna va a Gante para integrarse en la comitiva de Carlos V, y unos meses después, consigue su primer desempeño facultativo, siendo designado médico municipal de Metz, mediante un contrato de 5 años. Sin embargo, sus ansias de prosperar en la carrera médica y de contar con mayor tiempo para dedicarse al ocio literario, le llevan a solicitar una excedencia de tres meses,para trasladarse a Colonia, donde esperaba ganarse el favor de los hombres ilustres de la ciudad. Allí realiza una larga producción editorial que afianzan a Laguna como humanista médico de prestigio, y realiza su discurso sobre Europa.

En 1545, acabado su contrato en Metz, marcha hacia Italia, adquiriendo en Bolonia el título de Doctor, y comprando en Roma otros títulos nobiliarios a la corte papal que, a su vez, le posibilitó entrar como médico de cámara. Hacia 1554, parte hacia los Países Bajos, editando su traducción del Dioscórides, para regresar a Segovia en 1557.

Lo único que se sabe de sus últimos años es que formó parte de la comitiva que, bajo la presidencia del Duque del Infantado, fue encargada de recibir en 1559 en Roncesvalles a la princesa Isabel de Valois, que venía a España para celebrar sus bodas con Felipe II. En el transcurso de este viaje debió morir Andrés Laguna, muy probablemente en Guadalajara, el día 28 de diciembre de 1559. El cuerpo sería trasladado hasta Segovia, en cuyo panteón familiar en la iglesia de San Miguel, se le dio sepultura, bajo el epitafio

 INUENI PORTUM. SPES ET FORTUNA VALETE. 
NIL MICHI VOBISCUM, LUDITE NUNC ALIOS


Llegué a puerto. Adiós Esperanza y Fortuna.
Nada tengo con vosotras. Jugad ahora con otros

(Foto: Diego Conte)